Sunday, January 04, 2009
Debería retomar esto...
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Thursday, January 27, 2005
Every where you go you shout it, you don't have to be shy about it...
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Monday, June 21, 2004
Sigo acá, no me fui. Tiempo al tiempo de volver a celebrar...
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Wednesday, March 17, 2004
Superhéroes
Siempre me gustaron los superhéroes. Devoraba extasiado las revistas, películas y dibujos animados de todo aquel personaje que fuera una persona normal la mayor parte de su tiempo y que vistiera una capa para salvar al mundo. Desde Super Hijitus hasta El Hombre Araña, pasando por Batman, Green Lantern, Flash, Thor, Hulk, Iron Man y hasta un patético niño-héroe de Hanna-Barbera que comandaba un robot que se llamaba “Frankesntein Jr.”, hoy televisado por Locomotion.
Pero especialmente siempre me gustó Superman. La atracción que Clark Kent y su poderoso Alter Ego ejercían sobre mí antes de mi adolescencia estaba basada en el gran secreto que el debilucho de Clark compartía con todos aquellos que seguíamos sus historias asiduamente: “Creés que soy un perdedor, pero si supieras mi secreto…”
Con el pasar de los años, los superhéroes fueron adaptándose a los requerimientos de los nuevos lectores. Así fue como en 1985 la DC Comics decide renovar a Clarkie y comienza a hacer más sutiles ciertas características y clisés que la inocencia de los viejos tiempos había ridiculizado.
Me encuentro con este Superman renovado en los albores de mi adolescencia. Y sin darme cuenta descubrí qué era lo que tanto me atraía del personaje: su doble identidad. Clark Kent, asumido humano desde el momento en que su nacimiento se produjo al abrirse su matriz de gestación en el campo de los Kent, descubre su verdadero origen kriptoniano entrada su juventud. Y decide que no puede renegar de sus genes, pero que él nació, es y morirá siendo Clark Kent. Superman es un mero disfraz que utilizará de ahí en más para poder llevar una vida tranquila, alejada de los problemas que podría acarrear a su intimidad el asumirse públicamente como el superhéroe más poderoso y reconocido de todos los tiempos. Pero la sutileza de su elección radica en una decisión fundamental: la de no usar un antifaz o una máscara. Mientras que la mayoría del resto de los superhéroes optaron por ocultar su rostro y, por ende, ocultar algo de su vida privada, Superman se pasea por el mundo a cara lavada, mientras que Clark Kent, con un par de anteojos, se burla hasta de Lois Lane, su eterna enamorada.
Sin ánimos de hilar más profundo en si Lois Lane se enamoró de Clark o de Kal-El, lo cierto es que Clark hace lo imposible por conquistarla y lo logra, sin dejar que su Alter Ego se interponga en su amor. En un episodio memorable y estando ya planeando su boda los tortolitos, Clark le cuenta su secreto a Lois, quien lo mira sorprendida y molesta de no haberse enterado antes, pero termina aceptando la verdad y, finalmente, contrayendo matrimonio con su amado Clark.
En este punto de la historia es donde cabe la reflexión: ¿puede ser una persona tan inocente que es capaz de caer en semejante engaño absurdo? Al principio pareciera que no, pero si uno se detiene a pensarlo más fríamente, si Superman no cubre su rostro, ¿por qué no es factible que la gente piense que no tiene nada que ocultar? Si prestan atención a Christopher Reeve en la película sobre el kriptoniano de 1978, en una clásica escena en casa de Lois, luego de un vuelo por la ciudad con Superman, Clark entra por la puerta luego de que Lois le abra, y cuando ella le da la espalda intenta contarle su secreto; se quita los anteojos, modifica su postura, corrige su peinado e increíblemente sí parece convertirse en otra persona. Es decir, cuando ella veía a Clark Kent, ¡precisamente miraba a Clark Kent! Solo ven que Clark es Superman aquellas personas a las que Clark decide contarles su pequeño gran secreto.
Memorable el número 50 de la serie actual de la JLA, donde Clark y Bruce Wayne deciden revelar a sus compañeros de aventura sus verdaderas identidades para afianzar más la confianza entre ellos. Vestidos de civil, con las capas y calzas guardadas vaya a saber en qué cajón, reciben al resto del grupo. Clark aparece por detrás y el diálogo que sigue es este:
Clark Kent: My name… I’m really nervous… My name is Clark Kent
(Silencio de sorpresa del resto de la banda)
Clark Kent: I’m a reporter for the Daily Planet and this is not easy for me… So feel free to say something.
Green Lantern: He doesn’t… wear a mask. I never even… though he had a day job…
Lo cierto es que todo esto viene a modo de introducción del verdadero motivo de este blog. Desde hace años vengo comportándome como Clark por el mundo, y con todo éxito. Luego de descubrir verdaderamente quién soy, decidí que solo aquellas personas que yo seleccionara se enterarían directamente de mi boca de mi secreto. El resto del mundo me vería tal y como soy, Clark Kent, aunque desde mi posición es difícil determinar cuál es mi disfraz, pues últimamente mi transitar por la vida es mucho más una actitud natural que un esfuerzo por tapar algo. No me molesta hoy que alguien se entere por otra vía que no sea mi “confesión”, aunque no ando pregonándolo a los cuatro vientos. Aquí va:
Clark Kent: I’m… I’m really nervous… I’m gay!
Quiero pensar que los anteojos no solo funcionan conmigo…
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Siempre me gustaron los superhéroes. Devoraba extasiado las revistas, películas y dibujos animados de todo aquel personaje que fuera una persona normal la mayor parte de su tiempo y que vistiera una capa para salvar al mundo. Desde Super Hijitus hasta El Hombre Araña, pasando por Batman, Green Lantern, Flash, Thor, Hulk, Iron Man y hasta un patético niño-héroe de Hanna-Barbera que comandaba un robot que se llamaba “Frankesntein Jr.”, hoy televisado por Locomotion.
Pero especialmente siempre me gustó Superman. La atracción que Clark Kent y su poderoso Alter Ego ejercían sobre mí antes de mi adolescencia estaba basada en el gran secreto que el debilucho de Clark compartía con todos aquellos que seguíamos sus historias asiduamente: “Creés que soy un perdedor, pero si supieras mi secreto…”
Con el pasar de los años, los superhéroes fueron adaptándose a los requerimientos de los nuevos lectores. Así fue como en 1985 la DC Comics decide renovar a Clarkie y comienza a hacer más sutiles ciertas características y clisés que la inocencia de los viejos tiempos había ridiculizado.
Me encuentro con este Superman renovado en los albores de mi adolescencia. Y sin darme cuenta descubrí qué era lo que tanto me atraía del personaje: su doble identidad. Clark Kent, asumido humano desde el momento en que su nacimiento se produjo al abrirse su matriz de gestación en el campo de los Kent, descubre su verdadero origen kriptoniano entrada su juventud. Y decide que no puede renegar de sus genes, pero que él nació, es y morirá siendo Clark Kent. Superman es un mero disfraz que utilizará de ahí en más para poder llevar una vida tranquila, alejada de los problemas que podría acarrear a su intimidad el asumirse públicamente como el superhéroe más poderoso y reconocido de todos los tiempos. Pero la sutileza de su elección radica en una decisión fundamental: la de no usar un antifaz o una máscara. Mientras que la mayoría del resto de los superhéroes optaron por ocultar su rostro y, por ende, ocultar algo de su vida privada, Superman se pasea por el mundo a cara lavada, mientras que Clark Kent, con un par de anteojos, se burla hasta de Lois Lane, su eterna enamorada.
Sin ánimos de hilar más profundo en si Lois Lane se enamoró de Clark o de Kal-El, lo cierto es que Clark hace lo imposible por conquistarla y lo logra, sin dejar que su Alter Ego se interponga en su amor. En un episodio memorable y estando ya planeando su boda los tortolitos, Clark le cuenta su secreto a Lois, quien lo mira sorprendida y molesta de no haberse enterado antes, pero termina aceptando la verdad y, finalmente, contrayendo matrimonio con su amado Clark.
En este punto de la historia es donde cabe la reflexión: ¿puede ser una persona tan inocente que es capaz de caer en semejante engaño absurdo? Al principio pareciera que no, pero si uno se detiene a pensarlo más fríamente, si Superman no cubre su rostro, ¿por qué no es factible que la gente piense que no tiene nada que ocultar? Si prestan atención a Christopher Reeve en la película sobre el kriptoniano de 1978, en una clásica escena en casa de Lois, luego de un vuelo por la ciudad con Superman, Clark entra por la puerta luego de que Lois le abra, y cuando ella le da la espalda intenta contarle su secreto; se quita los anteojos, modifica su postura, corrige su peinado e increíblemente sí parece convertirse en otra persona. Es decir, cuando ella veía a Clark Kent, ¡precisamente miraba a Clark Kent! Solo ven que Clark es Superman aquellas personas a las que Clark decide contarles su pequeño gran secreto.
Memorable el número 50 de la serie actual de la JLA, donde Clark y Bruce Wayne deciden revelar a sus compañeros de aventura sus verdaderas identidades para afianzar más la confianza entre ellos. Vestidos de civil, con las capas y calzas guardadas vaya a saber en qué cajón, reciben al resto del grupo. Clark aparece por detrás y el diálogo que sigue es este:
Clark Kent: My name… I’m really nervous… My name is Clark Kent
(Silencio de sorpresa del resto de la banda)
Clark Kent: I’m a reporter for the Daily Planet and this is not easy for me… So feel free to say something.
Green Lantern: He doesn’t… wear a mask. I never even… though he had a day job…
Lo cierto es que todo esto viene a modo de introducción del verdadero motivo de este blog. Desde hace años vengo comportándome como Clark por el mundo, y con todo éxito. Luego de descubrir verdaderamente quién soy, decidí que solo aquellas personas que yo seleccionara se enterarían directamente de mi boca de mi secreto. El resto del mundo me vería tal y como soy, Clark Kent, aunque desde mi posición es difícil determinar cuál es mi disfraz, pues últimamente mi transitar por la vida es mucho más una actitud natural que un esfuerzo por tapar algo. No me molesta hoy que alguien se entere por otra vía que no sea mi “confesión”, aunque no ando pregonándolo a los cuatro vientos. Aquí va:
Clark Kent: I’m… I’m really nervous… I’m gay!
Quiero pensar que los anteojos no solo funcionan conmigo…
Tuesday, March 16, 2004
Doble Identidad.
Hoy. Acá.